Olímpicos 2000
Sidney, Australia


Deportes Dedicados a dioses Griegos

Suma Sacerdotisa & Bruja de Hera
Thaleia Prokopiou
invoca fuego del cielo
en oración a Apolo

"Apolo, dios del sol y la
idea de la luz, envía tus rayos
y enciende esta antorcha santa para
la hospitalaria ciudad de Sydney."

Suma Sacerdotisa
Thaleia Prokopiou

encienda la antorcha Olímpica
con fuego invocado del cielo


Thaleia Prokopiou, la suma
sacerdotisa de 28 años de edad
invita a todos a arrodillarse a los
dioses cuando enciende la llama
Olímpica de un antiguo diseño
utilizado para invocar fuego del
cielo. Ella dirige una ceremonia
que involucra a otras 20 brujas
vestidas de túnicas de colores
plateado, crema. Ellas marcharon
de las ruinas del templo de Hera
y danzaron delante de Deus
(Zeus) al redoble de un tambor.
Ellas llevan el fuego al altar
sagrado de Hera y allí encienden
la antorcha Olímpica. Hera es
la esposa de Deuz (Zeus), una de
las diosas más importantes en
el antiguo panteón Griego de dioses.


Danzamos, danzamos a ti Oh Zeus
dios del cielo y la tierra.
Danzamos, danzamos a ti Oh Hera
bendice los juegos te rogamos.
Danzamos, danzamos, a ti Oh Apollo
dios de los juegos.

Suma Sacerdotisa
Thaleia Prokopiou
adora a Deus (Zeus)

"Oh Apollo, dios del sol divino
e idea de luz que has enviado
tus rayos y la antorcha sagrada
se encendió. Ahora tú, dios Deus (Zeus), bendice a todas
las personas del mundo con la paz
y la corona a aquellos que han
superado la sagrada competición."


Llevando la llama sagrada
a las naciones para
que ellas adoren en la
forma de deportes sagrados


Suma Sacerdotisa & Bruja Olímpica
Thaleia Prokopiou

El nombre de Jesús Mesías es censurado y excluido en los Olímpicos Internacionales pero los nombres de dioses paganos no solamente son invocados sino que los juegos y los metales (oro, plata, y bronce) bendijeron a los ganadores en sus nombres.

El nombre de Jesús Cristo es censurado y excluido de todos los eventos deportivos profesionales. No se permite que este nombre sea mencionado en la dirección pública de sistemas en oración o canto. Aún cuando los competidores Olímpicos llevan el símbolo pagano de los cinco circulos enlazados, a ellos no se les permite llevar algún emblema o símbolo de la Cristiandad sobre sus ropas.

El fuego sagrado de los Olímpicos es encendido en un templo eregido para honrar a Hera, una esposa reina poderosa de Zeus. Su templo de adoración está permanece en el lugar de los Juegos Olímpicos de antigüedad, un lugar arqueológico sombreado por ciprés en Olimpia donde los primeros Juegos registrados fueron llevados a cabo en el 776 a.C.

La antigua suma sacerdotisa Griega del culto de Hera encendía la llama utilizando una skaphia (un tipo de crisol) el cual era posicionado mirando al sol. Los rayos del dios sol se concentraban allí y encendían fuego que secaba el pasto.

El uso moderno de un espejo parabólico reemplaza este antiguo diseño y está directamente inspirado por esta antigua ceremonia. La suma sacerdotisa del culto de Olimpia enciende la llama, asistida por rameras vestales que son las únicas personas autorizadas para entrar al área del santuario cuando la llama está siendo encendida. La llama una vez encendida es entonces llevada al lugar de la ceremonia pública y dada al primer corredor. Este corredor inicial primero lleva la llama a los pies del monumento en que el corazón de Baron de Coubertin, el fundador del movimiento Olímpico moderno, está enterrado. Desde el templo de Hera en Olimpia, la llama es llevada por toda Grecia hasta Atenas, y en una ceremonia en el Estadio Panateniano en honor a todos los demás dioses Griegos, la llama es entregada a los representantes de los Juegos que inician la nueva Olimpiada.

La llama Olímpica primero se convirtió en una tradición de los Juegos Olímpicos modernos cuando se encendió una llama Olímpica y se dejó consumir a la entrada al Estadio Olímpico durante los Juegos de Amsterdam de 1928. El encender de la llama capturó la imaginación del público para los dioses Griegos Apolo y Zeus y ha permanecido una tradición ceremonial para las Ceremonias de Apertura de los Juegos. El 20 de Julio, 1936, un jóven Griego, Konstantin Kondylis, se convirtió en el primer corredor en la historia de la moderna Antorcha Olímpica de Relevo. Él dejó Olimpia, antorcha en mano, lanzando una tradición que se ha convertido en un componente integral de cada Juego Olímpico para dedicarlos a los dioses Griegos.

Técnicamente, la antorcha de relevo no representa el pasar de la antorcha, pero celebra el pasar de la llama sagrada de los dioses Griegos de una antorcha a la siguiente. La llama Olímpica representa la luz del espíritu, conocimiento y vida. Al pasar la llama de una persona a otra en etapas, la Antorcha de Relevo expresa la transmisión de este fuego simbólico de los dioses Griegos a cada generación.

¿Es éste el fuego que se quema durante toda la idolatría de los juegos Olímpicos, ya que éste se quema a Deus, Hera, y Apolo?
¿Son los Olímpicos una forma de idolatría?
¿Deberían Cristianos llevar la antorcha Olímpica?
¿Deberían los Cristianos mantenerse alejados de eventos deportivos, especialmente cuando el nombre de Jesús no se permite sea invocado sino el nombre de tres dioses paganos que son (Deus, Hera, y Apolo)?

El culto de los deportes ha arrastrado a Cristianos del Calvario nuevamente a los dioses paganos e impíos de Grecia.

¿Si esta bruja de Hera, Deus, y Apolo, puede invocar fuego del cielo y millones corren con éste por todo el mundo en abierta demostración masiva de rechazar a Jesús como la verdadera luz del mundo, qué sucederá cuando un falso profeta/sacerdote invoque fuego del cielo en Jerusalén sobre un sacrificio en el monte del templo? ¿Cuántos dejarán a Jesús Cristo para volver bajo la religión del Judaísmo Fariseo conocida ahora como Talmudismo?

Pastor Reckart