Satán, Pecado, Y Juicio
(Copyright Todos los Derechos Reservados)Satán hace su entrada en el mundo en el huerto del Edén. Allí él toma posesión de una serpiente y usa este animal para hablar con Eva. Sabemos que esto es verdad porque la serpiente fue maldecida después del juicio y a Satán se le profetizó. Pero Satán o el diablo tiene una antigüedad más antigua que hallamos revelada en otros pasajes de la Escritura.
Por ejemplo, en el primer libro de Crónicas 21:1 encontramos a Satán provocando a David a censar al pueblo de Israel. Pero en Éxodo 30:12 tal censo iba a ser hecho por cada hombre haciendo un rescate por su alma al Señor para que no hubiese plaga entre ellos. David no siguió la Palabra de Dios aquí y resultó en las muertes de casi 70,000 almas. Cuando el ángel de Dios vino a destruir Jerusalén David le imploró a Dios por misericordia. El resultado de esto fue el pago a Ornan 600 talentos de Dios por el área de la tierra. David edificó allí un altar y ofreció ofrendas de paz e invocó al Señor. El Señor envió fuego del cielo sobre su sacrificio. Esta lugar se convirtió en el lugar que Salomón edificó el Templo. Esto sería recordado por todas las generaciones que este lugar, esta área de tierra de propiedad de David y su simiente, fue donde Dios dio misericordia sobre Israel. El Templo edificado sobre este lugar debía recordar a todo Israel y Judíos en todas partes que si Satán te mueve a pecar, hay un lugar donde tú puedes hallar arrepentimiento y a Dios. Cualquier replica de este Templo, esta Iglesia, este Tabernáculo que no lleve este antiguo mensaje contra el diablo está fundado sobre un motivo errado. Aquí Satán el diablo será derrotado por el arrepentimiento y adoración del pueblo de Dios.
A continuación a Satán se le encuentra en el libro de Job. Cuando otros ángeles aparecieron delante de Dios, aquí llegó el diablo. En este punto en el tiempo los nombres Satán y Diablo eran identificados como "adversario" el que se opone a, en contra, con el propósito de causar daño o destruir. Dios le preguntó al diablo donde había estado y él anunció muy orgullosamente que él había estado abajo en la tierra yendo de aquí para allá. Ya que entonces el pecado y la maldad se habían infiltrado en casi toda alma, Dios le preguntó si él había considerado a su siervo Job. El diablo respondió que sí, él había ido a su casa para deshonrarlo también pero había una cerca espiritual sobre él que él no podía atravesar. Él desafió a Dios para que quitara esta cerca y Job lo maldeciría, porque todo lo que el hombre tiene, si lo pierde, él blasfemará y maldecirá a Dios. Aparentemente Satán había usado esto muchas veces sobre otros hombres y mujeres. Así que, Dios quitó la cerca e informó al diablo que él podía tocar a Job de la manera que él quisiese pero no podía tomar su vida. Así que, el diablo se alejo del cielo volvió a la tierra y a la casa de Job. La cerca espiritual se había ido. Los hijos de Job que ya habían sido infectados con el pecado y la maldad por el diablo fueron todos asesinados. ¡Pero él no maldijo a Dios! Todas sus posesiones le fueron quitadas. ¡Pero él no maldijo a Dios! Él afligió a Job con enfermedad en la forma de furúnculos, una de las condiciones más dolorosas e incómodas que una persona podía tener. Pero él no maldijo a Dios. El diablo entró en la esposa de Job y la provocó para que le dijera que maldijera a Dios y se muriera. Pero Job no maldijo a Dios. En cambio parece que su esposa terminó muriéndose. Tres amigos de Job vinieron y contaron su filosofía sobre él y acusarlo de algún pecado o estos males no habrían venido sobre él. Pero él no maldijo a Dios. Sí, hallamos a Job en una condición lamentable quejándose por su situación. Pero él no acusó a Dios insensatamente. Sí, Job tuvo algo de amargura en su alma porque él creyó que si vivía correctamente Dios le bendeciría. Y aquí él estaba en una prueba de gran magnitud y ¿dónde estaba su Dios? Pero él no maldijo a Dios. Sí, el diablo afligió a Job en todas partes excepto su lengua, porque era con su lengua que él estaba intentando moverle a maldecir a Dios. Y aunque Job habló con su lengua palabras de desesperación, palabras de amargura, palabras de quejar, no obstante él no maldijo a Dios. Satán como adversario de Job ha sido una lección Bíblica para todos los Apostólicos a esperar en Dios hasta que pasemos nuestras pruebas y tribulaciones, de allí vencemos todas las vilezas y trucos del diablo.
Pero hay una antigüedad más antigua para este archienemigo demoníaco. Él ya era un diablo cuando vino a Eva, David, y Job. ¿De dónde vino este ser malvado? ¿Cómo podía él viajar del cielo y del trono de Dios a la tierra y volver nuevamente? ¿Qué le permite a este ser espiritual esta habilidad? Lo encontramos viniendo con otros ángeles que eran llamados los "hijos de Dios" en el libro de Job. Podemos tomarlo de aquí que él estuvo de algún modo una vez entre ellos en el lado bueno pero ahora él estaba en el lado malo intentando destruir y desbaratar el plan de Dios para la humanidad. Desde el momento que él entra al cuadro con Eva en el huerto del Edén, él se muestra estar contra Dios. Él le dijo a Eva: "Sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal" (Gn. 3:4). Él le estaba diciendo que Dios la estaba privando de algo bueno y que todo lo que ella tenía que hacer era comer y obtenerlo de todas formas. Y, su bendición de este acto de rebelión era que ella se convertiría en dios ella misma. Si ella se convertía en dios comiendo de este árbol ella no necesitaría más a Dios en su vida. El diablo puso la rebelión en su corazón. Es aquí que tomamos el hecho que el diablo mismo debe entonces tener un espíritu de rebelión para transferir esto a otro ser. Esto también nos muestra que un espíritu de rebelión hacia Dios es el mismo que el espíritu del diablo. Es este espíritu de rebelión el que está incorporado en toda brujería, satanismo, wicca, y las sectas. Por esa razón nosotros hallamos en la Palabra de Dios que la rebelión para Dios es lo mismo que la brujería (1 S. 15:23). El diablo entonces es el origen de toda brujería y espíritus rebeldes. Dios no tiene un espíritu rebelde y ninguna persona que sea salva posee un espíritu rebelde. La persona salva posee un espíritu humilde y esta la naturaleza opuesta al que tiene un espíritu de rebelión.
El diablo aparece en la Biblia como un rebelde contra Dios en Isaías 14:12. Aquí él ha caído del cielo. Él es llamado Lucifer, hijo de la mañana. Él es descrito como el que debilita a las naciones mediante su influencia. Aquí Lucifer es "heylel" y quiere decir resplandor. Esto puede significar que él era muy inteligente y en un tiempo poseyó la gloriosa bendición de Dios de brillar en belleza espectacular. En su creación angelical él era especial. La lujuria entró en el corazón y pensamiento del diablo. La codicia entró en su ser interior. Él era el creado pero deseba más. Él quería todo lo que era poseído por el no creado, Dios. Él celaba a Dios y su gloria. Él quería ser igual a Dios. Oh, como ese condenable espíritu de "igual" ha destruido a muchos buenos hombres y mujeres. A ellos no les satisface ser algo con Dios, ellos desean más, ellos quieren igualdad con Dios. Si Dios no se las da a ellos, ellos se rebelarán e intentarán tomarla a la fuerza. Si este disturbio y botín son echados por tierra ellos harán la siguiente cosa del diablo y ésa es iniciar una campaña para destruir a otros que siguen a Dios. En el texto de Isaías él sigue exactamente este proceder. Satán/Lucifer dijo en su corazón, Ascenderá al cielo, Exaltaré mi trono por encima de las estrellas (ángeles) de Dios, Me sentaré en mi propio trono sobre la congregación de los seres angelicales, ¡YO SERÉ COMO EL ALTÍSIMO!
Satán fue estúpido en creer que él podía ser como Dios y ser igual a Dios.
Para todos aquellos que siguen los caminos del diablo, ellos nunca serán igual a Dios ni a los hombres de Dios que él levanta para que desarrollen su deseo. En esto Satán da a luz su trama y su plan. Él deseaba tomar control del cielo y echar a Dios a patadas. Suena casi como algunos hombres que desean tomar control de la Iglesia y sacar al Pastor a patadas. O como algún hombre que codicia la esposa de otro hombre y husmea alrededor para echarlo a patadas de la casa para obtener la mujer de su lujuria. Satán introdujo el pecado en el cielo y luego en la tierra. Cuando la lujuria ha concebido da a luz pecado. Así es exactamente como el pecado inició en el diablo. Él deseó y codició ser como Dios, ser su igual, y luego tomar su lugar. Que todos los hombres jóvenes que buscan ser usados por Dios no críen en su corazón orgullo y lujuria por posiciones y caigan en la misma condenación del diablo.
Es este pecado del diablo que Dios juzgará. Él se ha propuesto juzgar, condenar, y castigar al diablo y a todos los que siguen su doctrina. Todos los que hacen las obras del diablo se condenarán con el diablo. Todos los que se rebelan contra Dios y su obra en la tierra serán condenados. Todos los que se rebelan contra los Pastores de Dios y contra el pueblo de Dios para causarles que pierdan sus almas, Iglesias, y financias serán condenados. Todos los que intenten destruir la Iglesia usando el espíritu y obras de Satán serán condenados. Todos los que permanezcan en la senda de pecadores, que se sienten en la silla del escarnecedor, que se enorgullezcan en la destrucción de la Verdad, serán condenados. Es por esta razón que muchos están en el pecado y viven la maldad. Ellos se han dado para trabajar maldad y traer para sí la gloria de Dios que pertenece exclusivamente a Dios y a los que él se la da.
El pecado inició con Lucifer en el cielo. Él no quiso vivir para Dios y para el propósito de Dios. Él deseaba su propia vida y su propio futuro y ninguno de estos incluía lo que Dios quería. Él estaba lleno de envidia y odio cuando se levantó contra Dios y hoy él promueve a esos mismos espíritus en hombres y mujeres pecaminosos contra la Iglesia de Dios, sus Pastores, y sus miembros. El pecado será juzgado. Aunque tomó muchos años en la eternidad a Dios para echar al diablo, así, aunque tome muchos años, todos los que tienen este mismo espíritu serán echados. Y aunque ha tomado estos muchos miles de años para Dios juzgar al diablo y lanzarlo al lago de fuego, así hay muchos millones que todavía ricamente y sin vergüenza, rebeldes, y causando daño a Pastores e Iglesias. Ellos están a la cabeza en la misma eternidad.
El pecado será juzgado. El pueblo Apostólico que ha huido del diablo y su mundo en la Iglesia, le han vencido por la Sangre del Cordero y su testimonio. Los Apostólicos se enorgullecen en ser obedientes a Dios. Ellos preferirían antes morir que destruir la obra de Dios. Ellos aman al pueblo y donde hay una diferencia en personalidad o algún otro conflicto de actitud: todos buscamos a Dios para mejor entendimiento el uno del otro y más amor.
Los Apostólicos hemos vencido al diablo y permaneceremos vencedores. Hemos abandonado el mundo de pecado y no vamos a volver. Hemos expulsado al diablo de nuestras vidas, nuestros hogares, y nuestras Iglesias. Él no tiene lugar entre nosotros, ni siquiera para una noche en Hallowen, la Noche Vagabunda, o Festival de Otoño. Él está expulsado y él no es bienvenido. Ayunamos nuestro camino a la sumisión y humildad y nos rehusamos a recibir un espíritu de lujuria por poder y posición. Trabajaremos con nuestros Pastores donde ellos nos asignen y no nos rebelaremos a hacer nuestra voluntad. Haremos todas las cosas para traer gloria y honra a nuestro Dios. Somos sus siervos. Esta es la verdad Apostólica en espíritu, mente, y cuerpo.
Al Señor Jesús Cristo damos nuestra alabanza y gloria. Y de toda nación alrededor del mundo, Apostólicos vendrán y estarán en pie en el mar de cristal en el cielo y traerán su gloria al Señor. Hemos escapado a los juicios de Dios cuando descendemos en el bautismo en el nombre de Jesús Cristo (Hechos 2:38). Y pensamos en mantener ese precioso lugar de seguridad delante del Señor.
Venga y únase a la Iglesia Apostólica y experimente las maravillosas bendiciones de Dios.
¡Le esperamos, venga a casa!