La Iglesia de Tribulación
Por El Pastor G. Reckart
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(Según la Historia)

¡Quince Apostóles y catorce sellaron la declaración del
Reino de Dios, el verdadero Israel, con su sangre!

Muchos afirman que la Iglesia no pasará la tribulación porque tal cosa sería lo mismo que Dios golpeando a su novia. Algunos dicen que la Iglesia no tiene destino de sufrir por el nombre de Jesús y el Evangelio. Otros van hasta decir que la Iglesia no está puesta para la tribulación porque ésta será guardada de aquella hora que vendrá sobre todo el mundo. A la luz de estas afirmaciones Yo presento al mundo la verdad que la Iglesia ha estado en tribulación desde el día que Jesús fue clavado a la Cruz. Permanece en tribulación por todo el mundo en muchos lugares. Y, según Jesús él no regresará nuevamente a la tierra hasta DESPUÉS de la tribulación (Mateo 24:29). Considere si la Iglesia no verá tribulación porque esto es lo mismo que Dios golpeando a su novia, que la primera Iglesia estuvo en medio de mucha tribulación a lo largo de toda su vida.

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Cuatro Apostóles fueron inmediatamente capturados y encarcelados en la guerra del anticristo contra la Iglesia. El sufrimiento fue tremendo. Traicionados y rechazados por amigos y familia ellos huyeron de ciudad a ciudad. Ellos fueron perseguidos y muerte amenzaba sobre ellos. Ellos fueron golpeados y puestos en prisión. A ellos se les ordenó que no predicaran en el nombre de Jesús. Todos ellos fueron cazados como animales y llevados a escondites. Fueron formados complots contra sus vidas. Ellos fueron capturados y golpeados con látigos y apedreados. Santiago el hermano de Juan fue decapitado para dar gusto a los líderes del templo. Esteban, el medio hermano de Jesús y el Pastor de la Iglesia de Jerusalén fue lanzado abajo 200 pies por todo el muro a su muerte. La sangre sobre la arena de Jerusalén era Esteban que fue apedreado hasta la muerte. Junto a todas las calles desde el Salón de Juicio de Pilato hasta el Calvario gotas de sangre de Jesús cayeron en la arena. A los Apostóles se les ofreció dinero para traicionar a Jesús y uno aceptó. A ellos le ofrecieron inmunidad, recompensas, una oportunidad de escapar de ir a prisión, y regreso de todos sus privilegios del templo si ellos negaban a Jesús Mesías y lo debjaban. ¡ELLOS SE REHUSARON! Al menos tres Apostóles fueron crucificados en cruces. Todos ellos se nos dice que eventualmente murieron de sus heridas de tortura. Ellos experimentaron odio y prejuicio a todo lugar que ellos fueron a predicar el Evangelio. ¡Cuando éstos escribieron el Nuevo Testamento ellos estaban en carreras por sus vidas y escribieron nuestro libro de supervivencia de la tribulación, EL NUEVO TESTAMENTO!

El diablo llenó el corazón de un apostól. ¡Él besó la puerta al cielo y luego se fue al infierno! Él vendió su alma por treinta piezas de plata. En cólera por el truco del diablo y el anticristo, él lanzó el dinero de sangre al piso del templo y el Monte Moriah se convirtió en la abominación destinada por Dios para la asolación. De los otros catorce Apostóles, ninguno de ellos quiso regresar bajo el culto del templo. Ninguno de ellos se regresó y se unió al anticristo. Ninguno de ellos negó que Jesús era el Mesías. Ellos amaron a su Rey y Señor y aceptaron el Nuevo Pacto en su sangre. Para ellos la Cruz se convirtió en un emblema de triunfo sobre el pecado y la muerte. A todo el lugar que ellos fueron colocaron el símbolo de la Cruz por todo el mundo. Ellos predicaron su mensaje y trajeron esperanza a un mundo perdido. No bajo amenazas, no para librarse de prisión, y no por dinero, ellos negaron a Jesús Mesías. Ellos fueron al mundo a todas las naciones predicando el mensaje de Dios (el Evangelio). Ellos predicaron fe en Jesús a través del arrepentimiento, bautismo en agua en su nombre, y nacer de nuevo del Espíritu Santo. Ellos eran el olivo en el cual los Gentiles fueron injertados y se convirtió en el Judaísmo de Jesús, el Israel sobre el cual él era Rey. Este Reino de Dios es la Iglesia del Nuevo Testamento al cual cada Apostól permaneció y dio testimonio en el día de Pentecostés.

Ninguno de estos catorce Apostóles renunció. Ellos no se traicionaron el uno al otro. Ellos permanecieron firmes en la fe juntos en unidad. Ellos no regresaron a la abolida Ley para salvación o justificación. Ellos confiaron en Jesús solamente, por fe solamente, quien les dio la gracia salvadora según Hechos 2:38. Enemigos surgieron de entre las naciones e intentaron destruir la Iglesia desde adentro y luego desde afuera. Judaizantes se levantaron para llevar a la Iglesia nuevamente bajo la ley pero esto fue rechazado. Gnósticos se levantaron para espiritualizar y cambiar la sencillez del Evangelio en misticismo. Filosofos se levantaron que entraron interpretaciones Babilónicas y Griegas. Falsos apostóles y profetas se levantaron y entraron herejías condenables. La Iglesia fue atacada por el sacerdote Judío, sacerdote pagano, procuradores, gobernadores, magistrados, y reyes. Incluso satán tomó un asiento en una iglesia para tratar y llevarla al infierno. Cada uno de los Apostóles sacrificaron todo lo que tenían en su representar a Jesús y a la verdad. Ellos renunciaron a fortunas, sus negocios, sus empleos, y por último a sus vidas. Ellos no amaron sus vidas hasta la muerte. Ellos amaron a Jesús Mesías su Señor y ellos amaron a la Iglesia del Nuevo Testamento. Ellos tuvieron a este Israel de Dios en alta estima y respeto. Debido a su testimonio y fe, congregaciones del nuevo Israel fueron plantadas entre las naciones. Millones que no tenían esperanza de arrepentimiento, fe en el bautismo en agua, y fe en el habitad del Espíritu entraron en el Reino de Dios. Los Apostóles, sus familias, y miles de demás hombres, mujeres, y niños creyentes entraron en el rédil del Pastor. Cuando la persecución y odio barrieron al mundo como un diluvio, los Apostóles de Dios sacrificaron sus vidas. Ellos sellaron su fe en sangre como un ejemplo de su amor por Jesús Mesías su Señor.

¡Cuando alguno le diga que la Iglesia no sufrirá tribulación, simplemente ha expulsado a todos estos hombres preciosos de Dios de la Iglesia! ¿Es sana doctrina enseñar que la primera Iglesia sufrió grande tribulación pero la Iglesia del tiempo del fin logra escapar para evitar esta misma persecución? ¡Yo digo no! La Iglesia es la Iglesia y ésta siempre ha estado en tribulación. Jesús nos dijo que en el mundo VERÍAMOS tribulación pero que confiaramos que él ha vencido al mundo. Un Apóstol nos dice que a través de mucha tribulación entraremos en el Reino de Dios.

El pueblo de tribulación somos la Iglesia del Nuevo Testamento.

Ánimo,

Pastor G. Reckart
1986