La Copa Del Triunfo

Copa Del Triunfo

"¿La Copa de la bendición la cual nosotros bendecimos, no es ésta la Comunión de la sangre de Cristo? El Pan el cual nosotros partimos, no es ésta la Comunión del cuerpo de Cristo?" (1 Co. 10:16)

No hay otro evento o celebración religiosa más grande que la observancia de la Pascua de Jesús Cristo nuestro Señor. Todo en nuestra fe Cristiana del Nuevo Pacto está atada a la Copa y el Pan. Esto es tan vital e importante para una vida de Triunfo Jesús dijo estas palabras:

Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida (Juan 6:53-55).

¡No tenéis vida en vosotros!

Esta es una declaración no fácilmente apartada. La observancia de la Pascua del Señor ha sido minimizada por la mayoría de Ministros Apostólicos como simplemente un ritual hecho en una noche de guísantes morados, víspera de año nuevo. Hay algún intento de la mayoría de hacerla una ocasión solemne pero la importancia de la salvación no es una doctrina enseñada. ¿Por qué es que esta observancia tiene menor atención que la noche vagabunda en halloween? ¿Por qué es que la Copa del Señor tiene menor respeto que el Aniversario del Pastor? ¿Por qué es que el pan sin levadura no se sirve sino en cambio se sirven galletas con levadura, pedazos de pan blanco con levadura, o pequeños piscolabis con levadura comprados en un almacen Bíblico? ¿Por qué es que los Apostólicos no pueden corregir esta sencilla simple celebración y hacerla en una forma honorable y respetuosa?

Después de años pensando en la forma apática en la cual la Pascua del Señor es observada, oré a Jesús para que me revelara la gloria de su Copa. Deseaba ver la revelación del triunfo en su Copa. Y por fin la vi. El Señor abrió mis ojos. Soy golpeado con humildad cuando pienso en ésta. No hay revelación más grande en la Palabra de Dios que la de la Copa del Señor.

¡La Copa del Triunfo!