El Nuevo Testamento
Traza La Línea Contra
Mujeres Predicadoras

Por El Pastor Cohen G. Reckart

El Nuevo Testamento no contiene un solo pasaje que autorice mujeres predicadoras. No hubo mujeres Apóstoles. Ninguna mujer escribió un libro del Antiguo o Nuevo Testamento. Ninguna mujer fue un Anciano, Obispo, o Diacono. No hay requisitos ministeriales para mujeres en el Sacerdocio del Nuevo Testamento.

En las Iglesias, Pablo mandó que las mujeres estuviesen en silencio en asuntos de autoridad concerniente a profecía y la Palabra de Dios. Su enseñanza fue que ellas debían estar en obediencia como también "dice la Ley." La obediencia implica subordinación a un gobierno superior o autoridad. Esto se encuentra primero en Génesis 3:16 donde Eva y todas las mujeres debían ser "gobernadas" por el varón. La mujer fue llevada por la serpiente a dudar de la Palabra de Dios y a buscar conocimiento no dado por Dios, cayó en la transgresión. Ella usó el amor de Adán para incitarlo a participar con ella en su pecado. Esta misma decepción es usada sobre las mujeres hoy y como Adán muchos hombres están dispuestos a participar en el dudar femenino de la Palabra de Dios por amor o simpatía.

El gobierno de Adán (varón) sobre Eva (mujer) nunca ha sido cancelado. Este gobierno y autoridad coloca a todas las mujeres en una posición de subordinación. Dar a luz sería una señal pública para todos que la mujer permanecía bajo esta Ley de Dios. Mientras las mujeres estén dando a luz hijos esta Ley de Dios permanece en plena vigencia y efecto. Así, el Nuevo Testamento sigue el patrón de la Ley y la pre-Ley de los Patriarcas en prohibir a las mujeres de oficiar en los altares de Dios como Ministros y líderes de autoridad.

Una mujer puede cantar, testificar, e incluso profetizar (no predicar), tanto tiempo mientras ellas permanezcan subordinadas a todos los hombres presentes y sin ninguna autoridad sobre ningún varón en absoluto. Ellas no pueden instruir, enseñar, o predicar, en la presencia de un varón en ninguna reunión pública de la Iglesia en asuntos de fe, doctrina, o práctica. Ellas pueden testificar y por medios de enseñanzas instruir a un hombre en el entendimiento Bíblico en casa como lo hacía Priscila con su esposo Aquila a Apolos, siempre que un varón esté presente a quien ella esté bajo sujeción. Si este no es el caso, entonces una mujer no puede enseñar a un varón ni siquiera en un escenario del hogar.

El Nuevo Testamento continúa en trazar la línea contra las mujeres en el Ministerio.

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