No Hay Varón Ni Mujer
#5) "No hay varón ni mujer. Por tanto ambos mujeres y hombres pueden predicar." (Abbott, KY)
"Ya no hay Judío ni Griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en el Mesías Jesús (Gá. 3:28)."
La anterior proposición es falsedad tomada de una interpretación Gnóstica de las Escrituras del primer siglo. La interpretación que la Sra. Abbott coloca en este verso fue predicada "durante" la primer mujer era ordenada en América en 1853. La mujer ordenada por uso de este verso, fue Antoinette L. Brown. El texto del hombre que la ordenó, fue impreso y distribuido por toda América. Cualquiera puede leer el pasaje de Gálatas y ver que la Predicación no es el tema o texto de Pablo. La manipulación colocada en este verso es indefendible. El contexto no es quién puede predicar, o quién puede estar en el Ministerio de Cinco Partes. El contexto es quién está incluido en el ÚNICO cuerpo de la IGLESIA. Por tanto, éste enseña quién puede ser salvo. No está enseñando quién está calificado para predicar. La idea de la unidad del CUERPO está hecha según el modelo de la unidad de Israel.
Judíos y prosélitos, varón y mujer, rico y pobre, esclavo y libre, fueron considerados el ÚNICO CUERPO de Israel. Sin embargo, en esa única Iglesia en el desierto (Hechos 7:38), ninguna mujer fue permitida como sacerdotisa. La idea del ÚNICO CUERPO era identificar el grupo inclusivo unido bajo el ÚNICO PACTO. En el Nuevo Testamento, éste es la Iglesia, compuesta por varón y mujer, rico y pobre, esclavo y libre, y Judío y Gentil.
El pasaje de Gálatas no puede ser convertido en un texto para calificar a una mujer predicadora. ¿De lo contrario todos en estas clasificaciones tienen igualmente derecho a predicar fuera de cualquier requisito del Nuevo Testamento? No, la inclusividad pretendida en el texto era llevar a todos al PACTO de Jesús Mesías. La Iglesia de Galacia ciertamente no creía que este verso era proyectado para ordenar mujeres predicadoras, porque no hay registro de una mujer que fuese ordenada alguna vez para predicar en la Iglesia de Galacia. Así que torcer y desviar este verso contrario a la manera que la Iglesia de Galacia lo practicó, es falsedad.
Pablo acababa de concluir una comparación de la Ley y la Fe en Gálatas 3:23. Él concluye, que la operación de la fe por medio de las Enseñanzas Apostólicas del Mesías, nos hacen UNO en el Pacto de Abraham sin necesidad de observar los abrogados rituales de la Ley. Les recuerdo a todos aquí, que la simiente de Abraham, sea por la Fe del Pacto o la Simiente carnal, no reconoció a una sola mujer sacerdotisa o predicadora.
Sara no fue con Abraham para ayudarle a oficiar en sus altares. Ella no fue con Abraham al Monte Moriah con Isaac. Ella no interfirió en el liderazgo Espiritual de la familia. Cuando Dios vino a Abraham por el serio asunto de Lot y su familia en Sodoma, él no vino a Sara como sacerdotisa o predicadora igual como a Abraham.
Aquellas mujeres en búsqueda de la imagen de la Mujer Apostólica, amarán a Dios y, como Sara, no se amedrentarán con miedo de pensar que Dios no las ama, porque ellas están excluidas del Ministerio en los altares de Abraham. Ellas honrarán sus lugares en el hogar y en su relación con su esposo y sus hijos: Aquellas mujeres en búsqueda de la imagen de la Mujer Apostólica, amarán a Dios y, como Sara, no se amedrentarán con miedo de pensar que Dios no las ama, porque ellas están excluidas del Ministerio en los altares de Abraham. Ellas honrarán sus lugares en el hogar y en su relación con su esposo y sus hijos:
"Como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza (1 P. 3:6)."
¡Cualquier esposa Apostólica que toma control del altar de su marido para oficiar y predicar, no es una hija de Sara! El Apóstol Pedro enseñó que las Mujeres Apostólicas copiaran la vida y forma de Sara. Ya que Sara no usurpó autoridad en ninguno de los altares de Abraham, así, ninguna Mujer Apostólica se acercará al altar de su marido para tomar control. Ya que Sara no edificó un solo altar y dejo eso en mano de su marido, así, ninguna dulce Mujer Apostólica intervendrá entre su marido y Dios e intentará edificar la congregación de la Iglesia mediante la predicación y dando llamados al altar. Si ella recibe algún don del Espíritu, ella simplemente debe estar bajo mucha sujeción como todas las demás mujeres que usan un don en la Iglesia. La Mujer Apostólica será una buena compañera, no se enfurecerá y enojará porque su marido no le permitirá predicar y ella decidirá ser INÚTIL para él. Ella le "servirá" a él y él "Servirá" a la Iglesia. Si un marido no es llamado por Dios para predicar, sino como ayudador y co-obrero, de igual manera, su esposa le "servirá" a él y él trabajará bajo el Pastor así como sea dirigido. Algo menos que esto no es Apostólico. Algo más, no está en la Palabra de Dios.
Se ha vuelto de moda hoy entre Pentecostales y Carismáticos, que un Pastor nombre a su esposa o novia como "co-pastor" de la Iglesia con él. Esta es una falsedad inteligente dar a una mujer un lugar no bíblico de igual autoridad sobre la casa de Dios. Una esposa o novia no es más que una unión o co-Pastor con su marido, ya que nunca la esposa de Pedro fue una co-Apóstol, o la esposa de Felipe fue una co-diácono, o la esposa de Timoteo fue una co-evangelista, o por esa razón, Israel era una co-Dios o ahora la Iglesia es una co-Dios. La idea de "compartir" el ministerio con una mujer, por el hombre renunciar a autoridad parcial o completa, supuestamente investida en él, es falsedad. La idea que una unidad sexual exista entre un marido y su esposa y ellos igualmente comparten el único Llamamiento de Dios, es falsedad. Si una esposa es co-ministro debido a la unidad del privilegio conyugal, ¿qué hace eso a una mujer que predique por este hombre, y ella no sea su esposa? ¿No implicaría esto adulterio espiritual?
Co-pastorear y co-ministrar son falsedades basadas en la doctrina errónea que la santidad de las relaciones sexuales habilita a la mujer para compartir el Ministerio del Pastor. La idea de una ordenación fálica no es nueva. Ha habido muchas sectas y grupos que enseñan y creen, que la iniciación fálica hace al recipiente un igual miembro del grupo. La unidad de las uniones conyugales no ordena a una mujer en ningún Llamamiento o Ministerio que su marido pueda tener. Por tanto, estos "dos son una carne," no quiere decir que una mujer es ordenada para predicar, al momento que se une con su marido para consumar la unión conyugal. De otra manera, todas las esposas de Ministros son automáticamente hechas predicadoras el momento de la primera intimidad. Esta es una falsa doctrina que huele a Belial, Jezabel, y brujería, no a una Iglesia Apostólica.
Por otra parte, si un Ministro desobediente se acuesta con una mujer que no es su esposa, él la hace a ella parte de su Ministerio también:
"¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne (1 Co. 6:16)."
Ascendencia al sacerdocio, o convertirse en una mujer predicadora, o co-pastor mediante la unión sexual de la consumación del matrimonio, no se encuentra en su Biblia. Ésta viene de misterio Babilonia. Es inapropiado, impío, inmoral, y no bíblico, que un hombre traiga las relaciones sexuales conyugales al púlpito como una ordenación, para que su esposa o novia pueda afirmar una recompensa para predicar o co-pastorear. Pido su perdón por presentar esto tan francamente. Intenté hallar palabras que no fuesen sugestivamente cubiertas. Esto es lo mejor que pude hacer y todavía trato con el tópico.
En nuestra búsqueda por la Mujer Apostólica, encontramos amantes y hermosas buenas compañeras. Hallaremos miles de jóvenes solteras, divorciadas, y viudas, que aunque vetadas del púlpito como Ministros y Predicadores, aún creen en Dios con todos sus corazones. Ellas viven vidas de santidad y anhelan muchos años de feliz servicio al Señor. Ellas son hijas de Dios y estoy orgulloso de conocer muchas de ellas. ¡Pero ninguna de ellas prostituirá su cuerpo para que pueda luego afirmar como recompensa o pago, ordenación para predicar o ser alguna co-ministra! En la Iglesia, no hay varón ni mujer, pero eso es cómo Dios nos juzga con respecto a quién puede ser miembro de la Iglesia Triunfante, NO QUIÉN PUEDE PREDICAR.
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