Antiguo Israel El Escogido de Dios

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El antiguo Israel es la nación de las 12 tribus que Dios escogió como su pueblo de todos los pueblos del mundo. Sí, Dios es selectivo y su pueblo es exclusivo de todos los demás en el mundo. Ellos son la generación escogida (pueblo de nacimiento) de todo el mundo.

El nombre Israel le fue dado a Jacob el nieto de Abraham (Génesis 32:28). Cuando a Jacob se le dio este cambio de nombre, fue dicho de él: "porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido." El nombre se desglosa así en cuanto al significado:

Is=Hebreo Ishi (Os. 2:16): hombre, hombre poderoso en el sentido de un príncipe, esposo; (De aquí, como hombre o príncipe)

ra=una contracción del Hebreo "sa-rah,": vencer, antiguamente ra significaba poder para vencer; (De aquí, tener poder)

el=una contracción del Hebreo "elohim:" que significa Dios; (De aquí, con Dios).

El nombre Israel fue aplicado a los descendientes de Jacob en Génesis 32:11. Aquí los descendientes son llamados los hijos de Israel, que quiere decir los descendientes.

Jacob edificó un altar en Shalem (más tarde Salem, y Jerusalén). Él llamó al lugar de su altar "El-elohe-Israel" (Génesis 33:20). Esto quiere decir "El Poderoso Dios de Israel." Una posterior corrupción Griega de esto fue traducida como alleluia. El-e-lo-he se convirtió en al-le-lu-ia. La alabanza a El fue cambiada en una alabanza para Ia, o Yah (que se dice significa alabanza al señor), y ahora nosotros sabemos que éste es el dios de la luna.

Israel tiene en su nombre "el" y no yah, para que sepamos que el nombre de Dios no es "yah" como algunos nos han hecho creer o el nombre de Jacob habría sido Israyah. Seamos como hijos aquí y recibamos la simple verdad que el nombre Israel identifica a un hombre y más tarde a un pueblo que son especiales para Dios de todos los pueblos del mundo.

Es una realidad, que Jacob dio nacimiento a todos sus 12 hijos de cuatro diferentes mujeres Gentiles. Antes de que la nación de Israel fuera creada no había pueblo santo ni simiente santa. Todos eran Gentiles y ninguno Judío. Es otra realidad que los 12 hijos de Jacob dieron nacimiento a todos sus hijos de las matrices de mujeres Gentiles que ellos tomaron como esposas. Entonces toda la nación de Israel era de simiente Gentil pero convertida en el pueblo de Dios por la promesa Divina y el Pacto.

Es en Éxodo 3:7 que Dios llama por primera vez a los descendientes de Jacob "su pueblo."

Dios dice "mi pueblo, los hijos de Israel" en Éxodo 7:4.

Cuando Dios toma a una persona o un pueblo para él y ellos no son literalmente suyos, él entonces los adopta como suyos. Con esto concuerdan las palabras de Pablo en Romanos 9:4--"Que son Israelitas, de los cuales son la adopción." Dios trajo a los descendientes de Jacob a su propia familia espiritual por la adopción. De todos los pueblos del mundo, éstos tenían un lugar especial con Dios.

Por causa de este lugar especial con Dios, a los Israelitas se le dieron leyes, ordenanzas, y mandamientos: en donde mandato sobre mandato y mandamiento tras mandamiento, se estableció un sistema de moral y pureza espiritual. Los Israelitas estarían por encima y serían la cabeza de todas las naciones porque ellos exclusivamente tenían una relación con Dios. Dios no trató directamente con ninguna otra nación o pueblo y por esa razón ellos seguían siendo paganos y ateos. Pero con Israel, esto iba a ser diferente. Ellos serían la cabeza y no la cola y serían exaltados sobre todos los pueblos (Dt. 28:13, Éxodo 19:5, Dt. 7:6, Dt. 26:19). ¿Qué harían todas estas leyes por los Israelitas? Los harían santos. Ellos se convertirían en los adoradores exclusivos de Dios.

Israel como pueblo santo tenía garantía mientras ellos continuaran en la senda que Dios colocó delante de ellos. Había una advertencia dada a la nación entera en Levítico 26:15-20:

Y si desdeñareis mis decretos, y vuestra alma menospreciare mis estatutos, no ejecutando todos mis mandamientos, e invalidando mi pacto,

Yo también haré con vosotros esto: enviaré sobre vosotros terror, extenuación y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma; y sembraréis en vano vuestra semilla, porque vuestros enemigos la comerán.

Pondré mi rostro contra vosotros, y seréis heridos delante de vuestros enemigos; y los que os aborrecen se enseñorearán de vosotros, y huiréis sin que haya quien os persiga.

Y si aun con estas cosas no me oyereis, yo volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados.

Y quebrantaré la soberbia de vuestro orgullo, y haré vuestro cielo como hierro, y vuestra tierra como bronce.

Vuestra fuerza se consumirá en vano, porque vuestra tierra no dará su producto, y los árboles de la tierra no darán su fruto.

Israel no tenía un Pacto inquebrantable con Dios. Aunque ellos eran la simiente de Abraham, no obstante, si ellos rechazaban a Dios él los rechazaría. Esto fue impuesto en una base individual y para toda la nación. Un pueblo santo se podía convertir en un pueblo condenado. Y esto fue lo que le sucedió al antiguo Israel. Ellos abandonaron a Dios, adoraron ídolos, sacrificaron sus hijos a dioses falsos, e hicieron toda clase de mal. Profetas venían generación tras generación para volver sus corazones a Dios. Aun cuando había esfuerzos de tiempo en tiempo para quitar el mal y maldad de entre el pueblo, el pueblo continuaba quebrantando los Pactos de Dios y adorando otros dioses. Fue este pecado el que causó que Dios permitiera que destructores entraran en la tierra de la promesa donde estos paganos despiadados sacrificaron, quemaron, violaron, y asesinaron, y destruyeron a Israel. Dios predijo esto en Jeremías 22:6-8. Por causa de la gruesa inmoralidad y pecados de Israel, las diez tribus del norte se fueron cautivas a Asiría alrededor del 606 a.C. y éstas nunca han regresado a Israel y son llamadas las tribus perdidas. Los únicos de estas tribus que escaparon fueron los pobres de la tierra. Dios dejo un remanente en la tierra. Luego alrededor del 587 a.c. Judá y Benjamín fueron llevados cautivas a Babilonia. Toda la nación llegó a un fin. El trono de David cesó. Y los Israelitas comenzaron a lamentarse por su calamidad.

Fue justo antes de estos eventos que Dios profetizó por Isaías y Jeremías de un futuro tiempo de restauración, un regreso, un aliyeh (viaje de regreso a Dios), una reconstrucción del lugar santo y la nación, y lo más importante, un Nuevo Pacto (Jer. 31:31). A Daniel se le dio una revelación que todo esto ocurriría cuando el Mesías llegara (Dn. 9:24-27). El antiguo Israel estaba ahora en tierras paganas, dispersado, desnudo, despellejado, y corrompido. Pero un nuevo Israel vendría a nacimiento y esto fue profetizado en Isaías 66:8. Este nuevo Israel aparecería en la escena un día. Sabemos que éste es la Iglesia nacida en el día de Pentecostés. Pues tan pronto como Sion estuvo de parto ella dio a luz. ¿Ahora quién y qué es este Sion y cómo explicamos esto?

Sion es uno de los siete montes de Jerusalén. Es ese lugar donde David edificó su castillo y su simiente vivió allí hasta que la ciudadela fue capturada y quemada. La simiente femenina de David era llamada las hijas de Sion. Todos los que descendían de David eran los Sionistas de Israel. Los que sienten una conexión espiritual a David se llaman a sí mismos Sionistas. Algunos piensan que esto debería ser aplicado al Monte Moriah y al celo para reedificar el Templo. La verdad es, Jesús mismo es el verdadero Sionista y todos los que son del fundamento que él colocó en Sion, éstos son los verdaderos Sionistas. Sí, hay falsos Sionistas lo mismo como hay falsos Cristianos. Algunos confiesan su herencia y otros la maldicen. Es correcto aquí, el verdadero Judaísmo de Israel tiene su identidad. Fue aquí en Sion, la Ciudad de David, David debía ser sepultado junto a toda su simiente que se sentó sobre su trono.

Ninguno de los reyes rebeldes de las diez tribus del norte podía ser sepultado aquí. ¡Ninguno lo fue! Esto era una montaña exclusiva porque aquí sería puesto el fundamento sobre el cual la Iglesia del Nuevo Testamento seria edificada. Un pueblo exclusivo.

Sion representaba la realeza de Israel. ¿Es alguna maravilla que Pedro le dijera a la Iglesia que nosotros éramos real sacerdocio? Uno que no está basado sobre la simiente de Aarón o Leví, sino sobre una simiente real, incluso Cristo. Hay un sacerdocio del Nuevo Testamento en Cristo, el de Melquisedec, de quien somos todos los que somos verdaderos Ministros Apostólicos en el Ministerio de Cinco Partes. Este es el real sacerdocio en la Iglesia y ahora en el mundo. Esto es un alto llamamiento y cada hombre que es bendecido para ser llamado a este cadre de hombres debería mantenerse fiel a altos estándares. ¡Los hombres que fallan este test de auto-humildad se privan de la ordenación que podrían haber recibido y deben ser contados como nada, no más que un portavoz para Cristo, su doctrina, o su mensaje del Evangelio!

Aquí en el Monte Sion existía el aposento alto. Aquí el Espíritu Santo cayó en el día de Pentecostés (no en el Monte del Templo). Aquí el tabernáculo (casa) de David que estaba derrumbado sería erigido nuevamente y re-establecido por Cristo (Hechos 15:16). Y aquí Dios visitaría y redimiría a su pueblo. Sion debe ser considerado en todo su cumplimiento profético separado del Monte Moriah el monte del templo. Sion es el lugar del nacimiento de la Iglesia. Sion estuvo de parto cuando 120 oraban, lloraban, adoraban, durante 7-10 días por el derramamiento del Espíritu Santo. Estos dolores de parto dieron a luz la Iglesia. De igual forma cualquier Iglesia que esté de parto también dará a luz. No hay misterio aquí por qué muchos Pastores hablan de la familia de la iglesia cuando ellos hablan que Sion está de parto. Lo predicamos, ahora debemos ver a la Iglesia como Sion, Israel, en su cumplimiento profético. Sion, vendrá al enfoque en el tiempo del fin así también como el Monte Moriah. Pero es este Sion el que se levantará sobre las naciones cuando Jesús regrese a reinar y gobernar desde este lugar de la opción Divina.

El antiguo Israel pasará de las escenas y un Nuevo Israel vendrá a nacimiento en un día. Este nuevo Israel llamado el Reino de Dios por Juan el Bautista y Jesús es también una nueva nación exclusiva. Nuevamente, un pueblo aparecerá en la escena para recibir el Nuevo Pacto y se convertirá en el pueblo santo de Dios por la adopción. Esta nueva nación estará hecha de Judío y Gentil en un cuerpo y Jesús será Señor sobre todos. Es Jesús el que será rey sobre toda la tierra. Será su reino que ahora está aquí como la Iglesia en la cual todas las naciones están invitadas a entrar. En ésta Judío y Gentil hallan comunión con un Dios y Salvador. Jesús ha llegado.

El escogido de Dios, el Israel de Dios, es la Iglesia Apostólica. En este gran cuerpo de Creyentes hay personas de todas las naciones. Pedro dijo así:

"Vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia" (1 Pedro 2.10).

Pablo nos dice más acerca de este nuevo Israel glorioso, la nueva simiente de Abraham:

"Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham" (Gá. 3:7).

Si nosotros somos la simiente de Abraham entonces nosotros también somos herederos de los pactos y promesas de Abraham:

"Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa." (Gá. 3:29).

Este pueblo, los que no éramos pueblo, los que somos de la fe, ésos que en Cristo por salvación según Hechos 2:38, éstos son herederos. Ellos son coherederos al mismo nivel de todos los Judíos e Israelitas. Abraham siendo nuestro padre nos hace igual el uno al otro. No obstante Judíos e Israelitas que no están en Cristo son inferiores a los que hemos nacido de nuevo. Ellos no comparten las mismas bendiciones. De hecho, Pablo nos dice que solamente un remanente será salvo de toda la simiente de Israel (Romanos 9:27).

Ahora es tiempo para que el pueblo Apostólico alrededor del mundo se levante y tome su derecho de nacimiento como la simiente de Abraham y confiese que ellos son el Israel de Dios.

"Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel de Dios" (Gá. 6.16).

Salgamos adelante como pueblo Apostólico y alcancemos a Judíos y evangelicémoslos en la Iglesia del Nuevo Pacto, la Iglesia Apostólica del día de Pentecostés.

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